Desde la década de los noventa se suceden reformas y cambios de gran alcance en los servicios sanita-
rios. Estos son efecto de una mutación global. El aspecto más relevante de la misma es la emergencia de
un nuevo paradigma tecnoproductivo que genera una transformación organizativa radical. Su indicador
más elocuente es la explosión de la gestión, portadora de un nuevo proyecto y una nueva gubernamenta-
lidad. En las organizaciones sanitarias públicas procedentes del estado del bienestar, la reestructuración
derivada de las reformas presenta dificultades debido a la incompatibilidad del nuevo modelo postfor-
dista con algunos elementos esenciales del modelo profesional médico. Esta contradicción genera proce-
sos organizativos caracterizados por su opacidad y complejidad. El cambio tecnológico intensivo refuer-
za la iniciativa de la industria biosanitaria en el complejo médico-industrial en detrimento de los médicos.
La convergencia de estos cambios modifica la naturaleza del trabajo médico y erosiona su autonomía pro-
fesional, en unos términos que trascienden las categorías enunciadas por la sociología de las profesiones
“proletarización” y “desprofesionalización” en un contexto anterior. La expansión del complejo médico-
industrial bajo la hegemonía de las industrias se sustenta en el supuesto de crecimiento permanente y
genera dudas sobre su sostenibilidad económica y social. La institución de la medicina, movilizada y
orientada por innovación tecnológica y transformada en un campo de producción y consumo intensivo,
genera una cosmovisión y un campo de visibilidad muy descentrado con respecto a los complejos pro-
blemas de salud colectiva, que también en las sociedades del presente se derivan de problemas sociales
y desigualdades sociales.